ozkaritz (modo crispado) dijo…
Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano
Si hay algo que al ser humano le gusta es el Status Quo, en una doble vertiente, en la que todo el mundo puede entender (el estado establecido, sobre todo si es un estado cómodo, en posición horizontal, vamos), y la de transformar el sentido originario de las cosas en derivaciones torticeras:
-Qué… a ti te gusta el status quo, ¿¡eh!?…
-No, me gusta más el grupo Supertramp…
-¡¿Cómo?!
-Sí, es más glamuroso.
-¡¿Es que ya ni latín aprendemos en la ESO!? ¡Me refiero a que te gusta vaguear, coño. Levanta y coopera!
Los efectos de la degeneración de todas las cosas me persiguen últimamente allá donde voy.
Y eso que sólo soy un “locopositor”, palabro que es una muestra clara de la Neolengua de George Orwell que viene al caso perfectamente, “manque” únicamente sea por las vivencias de mis últimos estertores en la Universidad de Deusto (ya ves, Sometimes, en este mayo, incluso los tauro estamos en crisis).
Al locopositor que escribe no le basta con que, con el paulatino hundimiento en la oposición a Judicaturas, los amigos estén muy decididos de instar mi declaración de fallecimiento (y es que se creen que están legitimados y todo, oigan, a juzgar por las pullitas del tipo “Con Aitor no contéis, ya sabéis…” -como si tuviese la lepra o algo terminal).
No sólo eso, sino que tengo que aguantar que el universo sea crispantemente coherente. Me explico.
Después de tener que superar grandes decisiones impuestas por las grandes multinacionales, del tipo “¿Kas Naranja o Kas Limón? ¿Nueva Condomina o Thader? ¿Ser rubia o morena? ¿Etc o EtCétera?”
Tras eso, tenemos los factores de presión externos.
Dices: “Bueno, voy a ir al cine, solo, como los buenos cinéfilos, sin acompañante, pero es que algún capricho me tengo que dar” (esta última coletilla es para darse ánimos uno mismo al ver que el número de contactos en el móvil va descendiendo con el tiempo).
Y continúas:
“Joder, es que en este tiempo no sé qué ponerme. Va, todavía el aire acondicionado de los cines no está muy fuerte (iluso de mí), una camiseta de manga larga bastará”
Siguiente escena en la que no sé cómo me veo envuelto: siguiendo a una rubia, con el cuerpo chorreando y dando vueltas tentando al juego de las sillas Las imágenes nos dejan con la imagen de la rubia alcohólica siendo per-seguida por Rufus per-se.
Y en defecto de episodios de lluvia inesperada del pasado diciembre, vale mismamente la última escena de El Resplandor causada por el proceso de esterilización de las salas del cine a base de frío con el aire acondicionado (Jack Nicholson congelado -dejo el enlace a la parodia de los Simpons´, en un “guiño” a los lectores que sólo hayan cursado la ESO y desconozcan cremuras del cine de Kubrick).
Lo que más me enerva es que sufro estas desventuras pese a que el cine cueste 6 unidades de moneda (más los puntos porcentuales que le dé la gana al señor Botín):
¡6 eurakos! No es ninguna moneda griega nueva, informo, ¡Que no 6 duros, como antaño!
Con lo que ahora entiendo que hasta las cajas de ahorros intenten colarme una tarjeta de crédito sea como sea aquí en mi tierra
¡Si es que hasta el cine lo voy a tener que pagar con tarjetas, cheques, pagarés y el resto de efectos timbrados y activos financieros!
-¿¡No has visto Los 300!? ¡Vete a verla al cine YA, por Dios!
-No, es que estoy esperando a que salga el libro, que así me sale más barato…
Y diréis: “¡Coño! Éste tiene la suerte de ir al cine y, como mucho congelarse o calarse, pero no se encuentra con especímenes subdesarrollados en esta realidad “subrrealista” (vocablo dedicado a las más de 50.000 páginas que recogen disidencias lingüísticas de este tipo)”.
Craso error.
Si decía al principio que el Universo es crispantemente coherente es porque, pese a que acudo a horarios de cine como los de la compañera (de penas
) Imogen, me encuentro con estos garrulines creciditos pero con camisas de 100 eurakos.
La última fue ayer, en los ordenadores de la Universidad.
Tenía yo que tomar medidas ante el aviso de los administradores del servidor donde tengo alojado el blog de que me iban a aplicar el recurrente artículo 129 del Código Penal como no modificase la carga que les está suponiendo el programa que gestiona el blog -TRADUCCIÓN: aligerar el WordPress-
Artículo 129 con el que sueño todas las noches, por cierto, que ya no sé si suena más fuerte la mítica frase “Te voy a meter un 34 de la Ley Hipotecaria que te vas a cagar!” o “Como pida al juez que te empapele la empresa con el 129 del Código Penal, lo vas a flipar”; dudas de locopositor.
Y estaba yo reprogramando algunos aspectos concretos en maravilloso mundo del lenguaje PHP en uno de los ordenadores, cuando, al levantarme para ir al baño para quitarme una camiseta de manga larga que llevaba (necesaria en el mundo exterior, no en la granja/microclima/habitación de 150 ordenadores en la que estaba metido), y había dejado la carpeta, el reloj, el ordenador con mi sesión abierta, un montón de ventanas desplegadas en el territorio, faltándome unos Risketos esparcidos para hacer notar que algún ser humano o animal podría estar cerca de ese ordenador.
Al volver, sin más, miro el ordenador y los universitarios que habían ocupado mi sitio (digo “LOS universitarios” con la misma saña que Rufus “¡Cabrones!”, como diciendo “Las ratas se han comido mi queso”) y pienso:
-”Hostia, ya he vuelto a viajar en el tiempo, esta vez voy a tener que ir al médico”
Pero no, mis cosas seguían allí (y esta vez no “precisamente allí, en la Biblioteca”).
Así que carraspeo, me acerco, pongo sonrisa amable (aunque ojos asesinos) y digo:
-Con la venia, ¿este ordenador no estaba ocupado?
Respuesta:
-Ah, no sé, nosotros nos hemos sentado.
¡Esa gran respuesta quintaesencia del pensamiento cartesiano!
¡No pienso, luego me siento en el primer sitio que veo! ¡Ole!
Y recuerdo las recientes palabras de mi sabia mentora:
Me estaba dando vergüenza a mí en plan toda la humanidad somos culpables de que estos especímenes cada vez proliferen más: unos cuantos tanques, unas cuantas vasectomías (el inciso final es mío, lo reconozco).
Y no me queda más remedio que resignarme: no están en el cine, peor aún, tengo el enemigo en casa.
Es eso o es el Karma
10:55 AM, mayo 03, 2007
http://sometimesinvitingeyes.blogspot.com/2007/04/aki-tl-mundo-sa-sentao-ande-kero-to-y.html
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