(Menudo finde más raro)
Me alegro de haber leído un tratado sobre asuntos viélicos, más que nada porque como esta semana me ha tocado repasar el tema de los delitos contra la seguridad al tráfico, y mi profesor de la facultad para referirse a los “vehículos a motor o ciclomotores” los llamaba “vielomotores, ni vehículos ni ciclomotores”, a la par que anoche vi vielo-lovers y viela-lovings en acción, pues me salió esa mención al vielomaster, en ese apostol negro, casi sin querer, influido mucho por la imagen que se me quedó grabada en su momento, por lo rara, de:
http://www.istaria.com/images/horizons_01/events/06082004.jpg
Así, finalmente, he logrado desembarazarme del “vielo” conceptual.
Aunque ese haiku de “48-no2-24-niremotamente” merece en sí una entrada a parte, decididamente.
Y me parece justo que se haya hecho rei-vindicación de las viela-lovings (o vielo-lovings, que no vamos a prejuzgar aquí los gustos femeninos gratuitamente), que los burros ya tuvieron su momento y lugar, ahora tocaba romper una lanza en favor de las sureñas.
Tras tal reivindicación, unida a mi experiencia de anoche, me viene a la mente el párrafo de GonZo de hace unos días. Liberados de ciertos ritos y ciertos prejuicios, las cosas son más sencillas (anda que ayer una chica, cáncer para más inri -aunque quede estilísticamente cerdo el inri este- me decía que las mujeres son simples):
“Hombre y mujer se encuentran. Se saludan amistosamente y proceden a quitarse la ropa a mordiscos mientras ruedan hasta la cama o la mesa de la cocina. Después copulan como si se tratara de los últimos minutos de su existencia y, finalmente, saciados ya de las urgencias de la carne, se cuentan el uno al otro lo que les ha sucedido durante el tiempo en que no se han visto.
Palabras como empatía, comprensión e interés sincero adquieren una nueva dimensión cuando se ha vaciado la cabeza de testosterona, la hormona del camino más corto.”
http://www.xalernita.com/martyr/2007/05/06/viela-lovin/#comments
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